La Navidad está a la vuelta de la esquina. Ya ha comenzado el bombardeo de la publicidad de los juguetes. Algunos padres se apresuran a comprar lo que piden los niños, que han visto en la tele, antes de que se agoten, para evitar la decepción de los pequeños.
Esto ocurre menos cuando los niños tienen menos de 4 años y somos los adultos quienes tomamos la decisión de qué comprar. En un primer momento, a los niños pequeños les gusta todo y todo lo piden pero no tienen capacidad para elegir llamando su atención el aspecto externo. Por este motivo, para seleccionar los juguetes, debemos conocer al niño: sus intereses, necesidades y capacidades:
- Observaremos qué objetos prefiere para jugar
- Qué hace con dichos objetos
- Cuánto tiempo permanece atendiendo o jugando y con qué materiales
- En qué juegos busca ayuda y cuándo da por terminado el juego.
Así, conoceremos qué es lo que realmente quiere o necesita el niño/a y podremos elegir en consecuencia y no en función de lo que el mercado “quiere que quiera”.
Parece fuera de toda duda que, lo importante no es el juguete sino lo que el niño o niña hace con él. Si desembala el juguete y juega con la caja, está claro, le gusta la caja.
Otra cuestión importante a considerar es la cantidad de juguetes: las capacidades perceptivas de los niños pequeños no les permiten centrarse cuando tienen delante muchos objetos. Suelen limitarse a tocar todo y no a desarrollar un juego sistemático y centrado que les permita aprender, iniciar una acción y terminarla. Esto lo expresan los padres cuando dicen “tiene muchas cosas y no juega con nada”. El ambiente externo del niño, en general, tiene que ser ordenado. De esta forma también podemos introducir el hábito de recoger, de comenzar una acción y terminarla, aspecto importante para el desarrollo y la maduración del niño/a. Por otra parte, se acostumbra a tener muchas cosas y a no darles valor, a tener por tener.
Vamos a recordar, de forma resumida, algunas de las funciones que tiene el juego para los niños/as.
- El niño aprende y se relaciona con el entorno jugando.
- Lo importante es el JUEGO y no el juguete, éste es un instrumento.
- A través del juego el niño: se desarrolla, experimenta, aprende, se relaciona con los demás, se divierte y comunica sus dudas, temores, emociones (positivas y negativas).
- El juego simbólico y de roles nos dice cómo entiende el mundo, cómo se ve a sí mismo/a y cómo ve a los demás.
- A través del juego aprende las normas básicas de la relación con los demás: a ceder, a esperar su turno, a respetar al otro, a colaborar y cooperar, a solucionar conflictos.
- El niño desarrolla el afecto hacia la persona que juega con él/ella y no a quién le compra más juguetes.
- Es importante saber decir NO a algunas peticiones del niño: debe aprender a tolerar la frustración, a demorar los deseos y a no tener todo lo que quiere.
- El juego es la actividad básica y exclusiva de los niños.
Los JUGUETES tienen que ser:
- Adecuados al nivel de competencias, desarrollo e intereses individuales del niño.
- Divertidos
- Seguros
- Favorecedores de la actividad del niño/a y no la pasividad
- Que desarrollen la imaginación.
Los juguetes NO TIENEN QUE:
- Destruirse, aunque puedan estropearse con el uso.
- Satisfacer los gustos de los padres
- Favorecer el desarrollo de valores inadecuados (violencia)
- Ser diferentes según el sexo (niños y/o niñas).
- Muchos, sofisticados y caros.
- Comprarse solamente en fechas determinadas.

